He de confesar que nunca había hecho un risotto porque soy más de cocerlo antes y luego añadirlo a la sartén, pero tenía muchas ganas de probar con la célebre fórmula y ayer, que estaba aburrida, me puse a crear.

Os presento a mi “Risotto improvisado”, básicamente, porque le eché de lo que tenía, nada rebuscado, pero joder, el resultado fue genial, para ser la primera vez…

Que le puse?

1/2 berenjena

1/2 calabacín

1/2 cebolla

tomates secos (mercadona)

guisantes

1 1/2 vasos de arroz

nata líquida (a ojo)

1/2 pastilla de caldo de verduras

agua

aceite

sal y pimienta

Pues la receta es tan fácil como empezar picando las verduras y cortar los tomatillos en trocitos para ponerlos en la cacerola con el aceite.

Nota: si no quieres que la berenjena absorba todo el aceite cual esponja, métela medio minuto ya troceada en el microondas.

Cuando las verduras estén en su punto, añade el arroz y mézclalo bien. Deja que se cocine todo un rato pero con cuidado de que no se te pegue al fondo de la cacerola.

Para cuando veas que le toca, añádele el doble de agua (caliente) de lo que le pusiste de arroz y la media pastilla de caldo de verduras. En este momento también le puedes añadir los guisantes, para que no se deshagan. La nata se la puedes echar cuando quieras. Y nada, solo queda esperar a que el arroz se ablande. Puede que necesites añadirle un poco más de agua (caliente) a mitad de la cocción y para entonces puede que tal vez te apetezca añadirle un poco más de nata, pues sí, todo vale, es improvisado.

Los he visto que le ponen queso también, yo no lo he hecho, porque quedó bastante cremoso y por cierto, ¡bastante rico!

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