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Hace ya algún tiempo que quería embarcarme en la aventura de hacer una mermelada y después de haber hecho ya dos versiones, solo puedo decir que es muy gratificante! Especialmente cuando resulta que no son tan complicadas de hacer y que el sabor no tiene nada que ver con las mermeladas que se compran en el súper. Lo mejor de todo es que podéis hacer vuestras propias versiones con especias o diferentes tipos de frutas.

Las especialistas del tema hacen la mermelada en olla de cobre porque el calor se reparte por igual en todo el recipiente y es ideal para cocciones largas de este tipo. Incluso he descubierto que existe una especie de Termomix de las mermeladas que además de programar y mantener la cocción, remueve el contenido de forma regular ella solita. Igual me la compro cuando el tema fabricación vaya a más y yo sea mujer de negocios, de momento sigamos con el método casero…

En cuanto a cómo dar con el dulzor adecuado, yo no soy muy partidaria de las mermeladas extra-dulces así que me lancé a hacer mi propia versión, miré por Internet, vi algunas recetas que me inspiraron y decidí hacer una con menos azúcar y un toque diferente, ahí van las claves!

1 kg de melocotones (6 unidades)

500 g de azúcar moreno

el zumo de medio limón

1 cucharadita de canela

Lo primero y más importante es escoger unos melocotones que estén en su punto, más bien maduros.

6 melocotones maduros

Después hay que pelarlos y trocearlos. A mi no me gusta triturar las mermeladas al final así que dejé unos trozos más bien medianos, con la cocción acaban menguando bastante.

melocotones troceados

Lo siguiente será exprimir el medio limón y dejar los melocotones macerar junto con el azúcar, todo mezclado, por lo menos durante 24 horas. Veréis la cantidad de zumo que suelta, es impresionante!

exprimir el limón

añadir el azúcar moreno junto con el limón

Y transcurridas las horas de rigor, ahora solo hay que poner la olla a fuego muy suave durante muuuchas horas, removiendo de vez en cuando, especialmente en la última etapa en la que se suele espesar mucho y pegarse al fondo. Ojito en este punto porque se os puede arruinar todo el proceso al final, no hay nada peor que una mermelada con sabor a azúcar quemado…

Creo que la tuve al fuego por lo menos 3 ó 4 horas. A mitad del proceso le añadí la cucharadita de canela porque no quería que se “tostara” demasiado el sabor. Y tampoco eché mucha porque lo mejor es que le de el toque, no que camufle el melocotón.

voilà ! la mermelada ya está lista

En cuanto a la cocción, lo ideal es que alcancéis el espesor y el tamaño de los trozos que más os gusten. Y a la hora de envasar la mermelada es mejor que esperéis a que esté templada para evitar que el frasco se rompa. Eso sí, los botes tienen que estar bien limpios y las tapas también, para ello meter botes y tapas por separado durante un rato en agua hirviendo. Una vez tengamos la mermelada en el frasco, hasta arriba pero sin rebosar, hay que cerrarlos bien y cocerlos al baño María.

Lo último que hay que hacer como siempre es degustar y repartir!! No hay nada como recibir un bote de mermelada casera! Por no decir que os estaréis llevando la medalla al cocinero o cocinera más avezad@ de cara a vuestros amigos/familiares! Con estas cantidades os saldrán unos 5 botes pequeños.

Para terminar os dejo un vídeo,

Bon appetit !

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Hace ya un par de años, cuando todavía vivíamos juntas en Madrid, justo delante de la plaza de toros de las Ventas, Rita hizo un día un maravilloso pastel conmemorando la visita de Salvatore.

Ese pastel de manzana quedó grabado en mi recuerdo como un tierno y delicado conjunto de manzana y canela perfectamente unidos en santo matrimonio dentro de un sandwich de suculenta galleta.

Pues bien, le he pedido la receta aprovechando que tenía que llevar un dulce al curro por mi reciente cumpleaños y he aquí que he preparado el Apfelkuchen para que toméis nota de como lo llaman en Alemania, un bendito pero laborioso regalo de los dioses germanos que Rita tuvo a bien importar a nuestro hogar.

No os voy a engañar diciendo que es facilísimo de hacer, a mí, tal vez por la falta de destreza con las masas, me ha llevado toda una tarde hacerlo, pero lo que puede llegar a compensar este pastel no alcanza uno a expresarlo en palabras. Ya lo he catado y lo han catado y, o todo el mundo me engaña o está de muerte.

Los ingredientes del Apfelkuchen (me vais a permitir que lo ponga una y otra vez, ningún otro título suena mejor) no son nada rebuscados, incluso diría que casi no hace falta comprar nada. Copio y pego tal y como me lo pasó Rita.

600g harina
4 cucharaditas de levadura
200g azucar
2 cucharaditas de azúcar vainilla
2 huevos
2 cucharas de leche
300g mantequilla (seguid leyendo, no os dejéis llevar por este mísero detalle)

Relleno:
2 kg de manzanas
1/2 cucharadita de canela
50g de pasas
3 cucharaditas de azúcar

Los pasos, vamos a por ellos:

1* Lo primero que hay que hacer es pelar los dos kilos de manzanas y después descorazonarlos (oh!), una tarea nada baladí si no tienes la herramienta adecuada.

2* Después pasamos a cortar los trozos de manzana en cubos más pequeños, en daditines, porque luego los tendremos que cocer en una cacerola.

3* Preparamos la cacerola, que ha de ser grande, y ponemos todos los trozos de manzana, llenamos hasta la mitad aproximadamente de agua e incorporamos el azúcar, la canela y las pasas. Esto lo mantenemos así hasta que veamos que la manzana ya está blanda (unos 40 minutos). Después dejaremos enfriar.

4* Nos metemos entonces de lleno con la masa. Recopilamos todos los ingredientes necesarios y formamos el típico volcan con todo ello en cuyo cráter pondremos los dos huevos y el poquitín de leche para rematar (mantequilla incluida). Entramos a amasar con las manos hasta que la masa vaya cogiendo forma.

5* Entonces tenemos dos opciones o amasar con el rodillo o hacerlo como nuestras madres. Yo con el rodillo lo intenté pero no me pareció muy práctico así que seguí con las manos.

yo amasando

6* Cuando la masa esté lista la cortamos en dos trozos y extendemos uno de ellos sobre papel vegetal de tal forma que quede fino para la base. Con la otra mitad haremos lo mismo para formar la “tapa” del Apfelkuchen.

la base extendida y resto de ingredientes

7* Una vez que la masa esté lista y nuestra manzana algo más fría, retirar los restos de caldo e incorporar únicamente los trozos sobre la masa. El caldo, que queda dulce y con sabor a canela, creo que lo aprovecharé para cocinar algo de pollo, que tiene pinta de quedar bien.

8* Entonces ya solo nos queda cerrar el Apfelkuchen. Sellamos las dos mitades (ojo con la masa que se rompe), hacemos alguna chorrada de adorno como yo he hecho y tal cual lo metemos al horno a unos 180º y durante unos 30 minutos o hasta que esté doradito.

tapa puesta y decoración

9* El útlimo paso será el más gratificante, el de la cata, y entonces espero que os acordéis de esta práctica receta, de una servidora y de Rita y sus orígenes teutones a los que damos gracias!

listo para comer

Viva el Apfelkuchen!

ps: os subo un vídeo que he encontrado en Vimeo. Como veréis es una variante porque en esta receta la fruta va en crudo y además lleva almendras. Me chifla el pelador de manzanassss!!!!

He de confesar que nunca había hecho un risotto porque soy más de cocerlo antes y luego añadirlo a la sartén, pero tenía muchas ganas de probar con la célebre fórmula y ayer, que estaba aburrida, me puse a crear.

Os presento a mi “Risotto improvisado”, básicamente, porque le eché de lo que tenía, nada rebuscado, pero joder, el resultado fue genial, para ser la primera vez…

Que le puse?

1/2 berenjena

1/2 calabacín

1/2 cebolla

tomates secos (mercadona)

guisantes

1 1/2 vasos de arroz

nata líquida (a ojo)

1/2 pastilla de caldo de verduras

agua

aceite

sal y pimienta

Pues la receta es tan fácil como empezar picando las verduras y cortar los tomatillos en trocitos para ponerlos en la cacerola con el aceite.

Nota: si no quieres que la berenjena absorba todo el aceite cual esponja, métela medio minuto ya troceada en el microondas.

Cuando las verduras estén en su punto, añade el arroz y mézclalo bien. Deja que se cocine todo un rato pero con cuidado de que no se te pegue al fondo de la cacerola.

Para cuando veas que le toca, añádele el doble de agua (caliente) de lo que le pusiste de arroz y la media pastilla de caldo de verduras. En este momento también le puedes añadir los guisantes, para que no se deshagan. La nata se la puedes echar cuando quieras. Y nada, solo queda esperar a que el arroz se ablande. Puede que necesites añadirle un poco más de agua (caliente) a mitad de la cocción y para entonces puede que tal vez te apetezca añadirle un poco más de nata, pues sí, todo vale, es improvisado.

Los he visto que le ponen queso también, yo no lo he hecho, porque quedó bastante cremoso y por cierto, ¡bastante rico!

El otro día estaba pensando en qué preparar de dulce para llevar de visita el finde y sentía no haber tenido tiempo de hacer algo durante la semana. Sin embargo, cuando estaba a punto de tirar la toalla, me dio por mirar en uno de los libros de Escuela de Cocina de Grijalbo que tengo en casa, el dedicado a las Verduras y he aquí que encontré al final una receta que me llamó mucho la atención.

Un Pastel de chocolate con ¡¿calabacín?! ¡qué raro!

Me puse a mirar los ingredientes y salvo dos o tres pequeñas cosas sustituibles tenía de todo. Por ejemplo, la receta original propone azúcar moreno y yo le puse azúcar normal, o suero de leche, a lo que yo le puse leche sin más. También añade una cucharadita de cardamomo en el apartado de las especias y de eso, directamente, como no tengo no le puse.

Pues bien, la receta, a pesar de que lleva un montón de ingredientes, es súper fácil y se hace en un momento. Eso sí, creo que tuve el pastel en el horno el doble de tiempo de lo que indica la receta ya que parecía bastante crudo por dentro y claro, al subir bastante, al final tuve que sacrificar la primera capa porque se me había torrado, lo cual no me vino del todo mal, pues al ponerle la cobertura de chocolate quedó mejor, más bonito.

Y el resultado es espectacular! especialmente en estos días de verano que te apetece más meterlo en la nevera y fresquito está de muerte. La textura no es para nada de bizcocho, más bien parece de pudin y eso, en contraste con la cobertura que queda como una corteza da un resultado buenísimo.

Ahí van los detalles:

150g de mantequilla fundida y un poco más para el molde

310g de harina

60g de cacao en polvo y un poco más para espolvorear

2 cucharaditas y media de levadura en polvo

1 cucharadita y media de bicarbonato

1 cuchararadita de canela y otra de jenjibre molido

250g de azúcar

2 cucharadas de aceite de oliva

3 huevos

1 cucharadita de azúcar vainillado

375g de leche

1 calabacín grande de unos 300g

150g de chocolate negro

60ml de nata líquida

En primer lugar tamicé todo lo seco: harina, cacao, levadura, bicarbonato y especias para añadir el azúcar después.

En otro recipiente batí la mantequilla fundida junto con la leche, los tres huevos, el aceite y la esencia de vainilla.

Cuando estuvo todo mezclado, añadí la mezcla de los ingredientes secos (harina, levadura,…)

Y voilà! añadí los calabacines que había rallado anteriormente. La piel no estorba para nada al resultado final así que se puede dejar perfectamente.

Todo esto mientras me tomaba un zumo de naranja con sandía rico. Que por cierto, tiene un sabor así como a chicle… mmmm

Cuando la mezcla estuvo lista la vertí en el molde. Como mi molde es de los desmontables, forré la base con papel vegetal y lo unté con mantequilla. Metí el futuro pastel en el horno que había calentado antes a 180º. La receta dice que hay que tenerlo 50 minutos. Yo creo que lo tuve el doble… aconsejo repetir la prueba del palillo hasta que el ojo clínico te dicte.

Para cuando el pastel estuvo casi listo, preparé la cobertura a base de chocolate negro y nata. Puse un cazo sobre otro algo más grande con agua para que se hiciera al baño maría.

Y cuando saqué el pastel lo desmoldé sobre una rejilla. Y le quité la parte superior (esto no estaba previsto; en la foto ya está sin ella). Cubrí mi pastel con la cobertura de chocolate.

Y ya solo quedó esperar a que se enfriara! Solo decir, que llegados a este punto, espolvorear un poco de cacao por encima es una opción. Antes no, pues caliente lo absorbe todo.

No dejes de perderte otras recetas como el Zumo de frutas de crisis o la tarta alemana de manzana: Apfelkuchen

Yeah, yeah, yeah!! el jueves me desperté casi por los pelos, un poco aturdida y llegué resacosilla al curro, pero eso fue lo de menos sabiendo lo mucho que dio de sí la conspiración femenina de la noche anterior.

El miércoles nuestra querida Ana celebraba su cumpleaños, por lo que organizó una pequeña recepción en su casa a la cual teníamos que acudir con algún plato de nuestra colección fuera dulce o salado, así que pensé, vamos a hacer un pastel-no pastel para comer en compañía y ponerle unas velitas (3 me quedaban).

Así que me puse a mirar en los libros que tengo y encontré en Sabores de Victoria Serra, libro de cocina de los de toda la vida, recetario sin fotos, en papel de libro de bolsillo y obviando detalles como los tiempos de cocción, qué coño! si eres una verdadera cocinera ya los tienes que saber!

Recetas de toda la vida

Este es el libro que tendréis que comprar si queréis conquistar a vuestras madres con sus propias recetas: churros, mantecados, arroz con leche, flan económico, torrijas, buñuelos de viento y un montón de variedades de mermeladas son algunas de sus recetas dulces.

El pastel que hice no es otro que el PASTEL DE CHOCOLATE, para que darle más vueltas.

(Si además de quedar bien queréis quedaros con todo el personal podéis probar a hacer el Pastel de chocolate con calabacín de esta otra entrada)

PREPARAD:

100g de chocolate (yo usé el negro con pepitas de cacao de hacendado que le da un toque brownie)

175g de mantequilla (punto pomada)

200g de azúcar moreno

2 huevos (de los que habrá que separar las yemas de las claras)

200g de harina

1 cucharadita de levadura en polvo

Y PARA LA DECOREISON:

1 tableta de chocolate blanco

100ml de nata líquida

colorantes alimenticios al gusto (fáciles de encontrar en El corte Inglés, claro)

Este pastel es bastante fácil (y calórico diría yo) y queda muy rico (y calórico) por lo que es seguro que vais a conquistar (con sus calorías) a todo el personal.

Vamos con los pasos:

Recopilamos todos los ingredientes del bizcocho.

ingredientes preparados!

Ponemos el chocolate en un cazo al baño maría para que se vaya fundiendo a fuego lento.

fundir el chocolate al baño maría

Después de trabajar la mantequilla reblandecida con el azúcar, separamos las yemas de las claras.

Agregamos las yemas de huevo y seguir mezclando para añadir la harina y el chocolate fundido después. Ojo, también podéis poner entonces la levadura.

mezcla de mantequilla, azúcar, yemas de huevo

La mezcla debe empezar a tener un aspecto esponjoso como se ve en la foto. Ya podéis ir batiendo las claras de huevo para ponerlas a punto de nieve. Solo diré que he utilizado un frasco de cristal agitado con todas mis fuerzas para hacerlo.

Claras a punto de nieve estupendas que dejarán el bizcocho bien esponjoso.

Repartir el futuro pastel en el molde engrasado y hornear a unos 180º durante 30 ó 40 minutos.

¡Empezamos a preparar el decorado psicodélico! Para la crema de chocolate blanco he utilizado casi la tableta entera, la mitad para cada color. Lo he rebajado con la nata líquida, pero a ojo. Lo mejor es que no quede demasiado líquida para que se solidifique después en el frigo.

ingredientes para la decoración: chocolate blanco, nata y colorantes alimenticiosuna vez fundido el chocolate con la nata empezamos a colorear!¡Empieza la diversión!chocolate rosa para decorar!

Esto tiene el mismo color que los Pantera Rosa pero con sabor a chocolate blanco. Y huele rrrrrrico, ricoy después coloreamos de azul para las letrasPasamos al azul para las letras…con la jeringuilla de los chinos súper profesional…que vamos a repartir con la súper jeringa-manga pastelera de los chinosmmmmm rico! y dientes azulesrrrrrica crema azúl! dientes azulillos

Tachán!!!!!!!!

oh yeah! la obra de arte y las tres míseras velas que tenía.

para terminar…. una foto del pastel de chocolate psicodélico en acción!

pastel psicodélico a punto de morir

a punto de morir…los pequeños hijos del pastel

…habiendo dado a luz a los hijillos

BON APPETIT CHAVALADA!

Supongo que mi estupenda receta de zumo de frutas para los tiempos de crisis no es ningún hallazgo para nadie porque es de lo más simple y con frutas de las de todos los días.

El zumo de crisis es barato y lo puedes hacer si tienes a mano unas naranjas, plátano y un poco de miel. No hará falta que se alineen muchos planetas para que dispongas de esta socorrida conjunción en tu despensa. Y la miel, pues bueno, aunque esté aterronada, que es como viene a estar en la mayoría de las casas.

ZUMO DE CRISIS (para una persona), Yeah!:

  • 3 naranjas
  • 1/2 plátano
  • 1 cucharadita de miel

Ea, pues pasamos a exprimir las naranjas, la parte más durilla del proceso. Es importante exprimirlas antes, no vale echarlas a la batidora y punto, bueno, a no ser que quieras comerte el zumo de crisis en lugar de bebértelo.

Cuando tengas el zumo listo, trocea el plátano y ponlo en el vaso batidor junto con la miel. Añade el zumo a continuación.

Y ya lo único que tienes que hacer es batirlo. He aquí otra de las razones por las que este es un zumo fácil y barato. Tradicionalmente yo lo venía haciendo en batidora americana y así el zumo queda divino, con espumita y todo. Pero si no tienes a mano una de estas, pues con la batidora de siempre queda perfecto.

Y eso es todo! un zumo ideal para tomárselo por las mañanas y ponerse las pilas. Ya sabes: 5 frutas ó verduras al día y pasa del Pharmaton.

Regreso hoy al blog después de las vacaciones con una nueva receta que he preparado para la 9/11 Mapache Party, un pastel que me pasé haciendo todo el verano pasado por lo fácil, fresquito y rico que es. Y por lo bien que puedes quedar con él.

Por aquel entonces le ponía bayas de goji, pero como luego descubrí que ni eran tan buenas como se dice por ahí, ni están tan ricas, pues he decidido pasar de ellas y sustituirlas por uvas pasas, valga la redundancia.

Así que aquí tenéis una versión 2.0 del Cake de queso con cereales del que muy gustosa os dejo la receta, sacada, por cierto, del mítico blog: gastronomía&cía, ya sabéis, el blog para cocinillas modernos como nosotros.

250 g de queso fresco de untar

3 yogures (yo he puesto 1 de cereales y dos de sabores)

3 huevos

150 g de harina

50 g de copos de avena

200 g de azúcar moreno

2 puñados de uvas pasas

azúcar glass

canela (opcional: es la primera vez que le pongo)

aceite de oliva o mantequilla para el molde

Esta receta es tan fácil como: preparar ingredientes + mezclar todo + meter al horno.

Para que quede en su punto lo hornearemos a 175º durante unos 40 minutos.

Y para adornar le pondremos azúcar glass. Se me ha ocurrido echarle canela que seguro que también le queda guay.

Y por último, dejarlo enfriar y después a la nevera para comer fressssquito! tendrá una textura similar a la de un pudin.

ingredientes reunidos

empezamos a mezclar

empezamos a mezclar II

preparamos el molde con aceite

aspecto del cake antes de meter al horno
aspecto de después del horno

cake nevadito con azúcar glass y canela

Por cierto! os dejo el mix del grupo que he estado escuchando mientras lo hacía y que me tiene flipadilla en estos días. Espero que el vuestro os salga con la misma inspiración!

Bon appetit!

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