He aquí tres canciones, para mí catárticas, de esas que te hacen cerrar los ojos mientras las escuchas a todo volumen y que te elevan a un estado de placer mental máximo.

Las tres son de dos de los grupos que más me gustan. Si tuviera que decir alguna canción más tal vez ahora no podría, revelar tales secretos es como encontrar pepitas de oro en el río. Estas ya me inspiran toda esta intimidad.

La primera es una de mis viejas conocidas de Final Fantasy, completamente diferente a casi cualquier tipo de canción y con el típico crescendo a lo Arcade Fire. Demos gracias a The Knife por reinventar el xilófono.

La segunda me encanta escucharla si mientras veo este vídeo que alguien grabó una tarde en la playa con su novia y que consiguió sincronizar perfectamente con la música de Grizzly Bear en un juego de imágenes ralentizado de enorme belleza.

La tercera me deja sin palabras. Es lo más parecido a Yann Tiersen que haya escuchado y lo mejor de todo, que todo parece indicar que no era esa la pretensión. Delicado, creo que merece la pena ver como Pallett va construyendo él mismo su propia canción. Precioso.

Canciones para dejarse llevar…

y para hacer el bien.